Jordi Pardo

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CV

Director general de la Fundación Pau Casals. Presidente del Cercle de Cultura de Barcelona

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona, y DEA por la UAB. EMPA-MBA, Executive Master in Public Administration por ESADE, Business School.

Gestor cultural. Socio fundador de NARTEX BARCELONA, sl. proyectos culturales. Ha dirigido y asesorado proyectos de regeneración urbana, infraestructuras y estrategias de desarrollo basadas en la cultura, turismo y economía creativa en Barcelona y otras ciudades de España, y en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, Italia, Palestina, Letonia, Paraguay, Perú, Portugal, Suecia, Uruguay y Vietnam.

Ha sido miembro del comité de siete expertos independientes de la Comisión Europea para la selección y evaluación de las Capitales Culturales de Europa. (European Capital of Europe. 2011-2016) y del grupo de expertos en políticas culturales de la UNESCO del programa de Cultura, Desarrollo y Gobernanza (2011—2015) de la Convención 2005 de protección de la diversidad de las expresiones culturales.

Es coautor del proyecto de impulso del sector media en el distrito 22@bcn/ distrito de la innovación. Ha sido director del proyecto del Museo del Diseño de Barcelona-D’HUB, gerente del CCCB, y anteriormente director -gerente del Museo y Parque arqueológico de la antigua ciudad griega y romana de Empúries.

Es profesor invitado del Master de Gestión de Empresas e Instituciones Culturales de la Universidad Complutense de Madrid, y del Master de Museología y Patrimonio de la Universidad de Barcelona. Ha pronunciado conferencias en instituciones de Europa, América, Asia y Australia.

La cultura y sus profesionales en torno al paradigma de sostenibilidad definida por los ODS”

La crisis pandémica del COVID-19 ha desnudado muchas de las debilidades que afectan a los sectores de la cultura. Como toda crisis, más allá del dolor, el sufrimiento y las penalidades, la superación de esta pandemia en todas sus dimensiones es un gran reto colectivo que puede abrir nuevas oportunidades. Aprender de los errores preexistentes e innovar en soluciones que permitan avanzar de forma eficiente en la construcción de una sociedad mejor es una obligación colectiva e individual.

La pandemia del COVID-19 es una demostración más de la necesidad de actuar con una visión global en cada una de nuestras realidades locales. La crisis climática, la amenaza nuevas pandemias, el hambre, la pobreza, y las catástrofes humanitarias relacionadas con los conflictos de un mundo injusto hacen más necesario que nunca la defensa de los derechos humanos, la democracia, la defensa del diálogo para la resolución de conflictos. Pero más allá de las grandes declaraciones y de la retórica política e institucional, es necesario que nos movilicemos en relación con un proceso de cambio del marco mental en el que desarrollamos nuestra actividad como personas ciudadanas y profesionales.

Los ODS, pese a no incorporar específicamente a la cultura como un objetivo clave para el desarrollo económico, la dignidad y la calidad de vida de las personas y las comunidades, están interconectados por el enorme potencial de la cultura como factor esencial para construir una sociedad mejor.

La cultura es un derecho universal. La cultura no es un gasto, si no una inversión. Los sectores culturales pueden permitir un avance estratégico en muchos otros ámbitos relacionados con otras actividades económicas y sociales. Las actividades relacionadas con la economía creativa, el cambio digital, el turismo, el desarrollo rural, la regeneración urbana, la innovación de actividades económicas tradicionales tanto del sector primario, secundario o terciario, tienen en la cultura un potencial enorme que puede incrementar la transformación y avance social que necesitamos, y que está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para ello son imprescindibles dos factores: por un lado, una mejora en la financiación pública y privada de la cultura, y el desarrollo eficiente de su administración y organización. Por otro lado, es imprescindible que las administraciones públicas y las instituciones privadas consideren a los sectores de la cultura como ámbitos sin los que no es eficiente ni sostenible pretender alcanzar los ODS. Tenemos los datos. Ya no se trata de cómo la cultura puede generar impacto en el PIB y ocupación, además de aportar dignidad, cohesión y calidad de vida. La cultura aporta valor, competitividad a ciudades y territorios y es un motor de innovación social y económica.

Por eso es importante que las instituciones, entidades y especialmente los profesionales tomemos consciencia de ese reto, que es también una gran oportunidad. Planteemos como urgente resolver los problemas y debilidades preexistentes que la pandemia ha expuesto con crudeza, y innovemos con una visión más abierta, transdisciplinar e intersectorial los objetivos que tenemos planteados.

Jordi Pardo

Director General de la Fundación Pau Casals

Presidente del “Cercle de Cultura” de Barcelona.